Wednesday, May 27, 2009

Times Square, entre la timidez y los automotores

Por: Gery Vereau

Una lluvia intermitente no pudo desalojar, el martes último, a los neoyorquinos que disfrutaban, en sillas multicolores desplegadas en medio de la calle para que se sienten a disfrutar el día y la vista, de esa especie de territorio liberado que la ciudad de Nueva York ha abierto para los neoyorquinos en Times Square.

Un guarda de Times Square Alliance nos explica que el experimento -algo tímido en  nuestra opinión- despeja de vehículos la avenida Broadway a lo largo de la 32 y la 57 calles y deja las calles transversales para que los automotores, taxis en su mayoría, se comuniquen con las avenidas de Manhattan.

Times Square, como todos sabemos, se alimenta de dos avenidas: la Broadway, que ha sido parcialmente cerrada, y la Séptima avenida, que la iniciativa municipal deja libre para los vehículos que las transitan.

Mientras nos dan una breve explicación, un mar humano de todas las razas distrae la vista de los escaparates, tiendas y grandes paneles y luminosos paneles de anuncios de Times Square para observar a aquellos ciudadanos que, desafiando la lluvia con sus paraguas, están sentados disfrutando del ver y ser vistos en la famosa vía.

Es que todo aquel que camina por Times Square esta preparado para ver una novedad, una extravagancia, un nuevo atractivo.

Pero es más que ello. Finalmente comienza a cobrar sentido el gran empeño de los urbanistas, aquellos que creen que la ciudad debe ser organizada para el disfrute de sus habitantes y entregarles a ellos cada vez mas espacio en sus  calles y menos a sus vehículos.

Lo que no quiere decir que Nueva York se regatea a sus habitantes, nada de eso. Un solo ejemplo, a la misma hora, a pocas cuadras de allí, en el parque Bryant, un grupo de jóvenes concertistas de Youth Band for United Nations, pese a la lluvia, interpretaban una suite de antiguas danzas americanas bajo la batuta de John Yoons.

Solo que Nueva York, como  toda gran ciudad, vive a ritmo acelerado y las maquinas automotrices forman parte de ello.

Una critica  monumental al ritmo de las ciudades, y a Nueva York en particular, que someten  a sus ciudadanos al movimiento acelerado de la vida moderna fue la instalación artística que dieron en llamar  The Gates (Las Puertas) y que se instalo en febrero del 2005 en el Parque Central de Nueva York.

The Gates, ¿lo recuerdan?, con sus metafóricas puertas naranjas desplegadas en pasajes y senderos del Parque Central para que los neoyorquinos al circular a través de sus puertas disfruten del caminar y la tranquilidad como en las ciudades de antes, parece ser el referente inmediato para  lo que hoy se hace en Times Square.

Se diría que el arte es una premonición a  futuro, una forma de crítica social y que toda critica es la materia prima del progreso y del desarrollo.

Yo quisiera mantener los pies en lo inmediato. La iniciativa es sumamente positiva y no solo debería durar los seis meses programados sino que debería ampliarse a la Séptima avenida y, algún día, extenderse a la mismísima Quinta avenida, porque de esa manera los neoyorquinos, y los nuevos neoyorquinos que vendrán, disfrutaran mucho mejor de la ciudad moderna por antonomasia.

Las ciudades  se hicieron para  los ciudadanos no para los automóviles.  

Wednesday, January 07, 2009

!Welcome To The Empire State!

por: Gery Vereau

Es hoy, luego de la desaparición de las torres gemelas, el edificio más grande de Nueva York. Hay más grandes en otras partes, desde luego, cómo El Sears de Chicago. 

Pero el Empire State conserva su fama sólida, a prueba de cualquier diatriba. Aún en las épocas de crisis o de bonanza mantiene incólume su prestigio.

Soy poco propicio a visitar edificios. No subí a las torres gemelas, tampoco he subido a la Estatua de la Libertad, prefiero visitar la casa donde vivió Edgar Alan Poe en Nueva York, o las cataratas minimalistas del Green Acre Park de la calle 52 y la segunda avenida en Manhattan o, claro, el parque Central de Nueva York o, a cuál mejor, pasear por la Quinta Avenida y sus mares de gente y escaparates o como no, Ellis Island.

En cambio, el Empire State me ha seducido. Una mañana de estas frías, casi heladas, de los últimos días del 2008, me tocó visitarlo mientras afuera, poniéndole buena cara al frío, unas 200 personas esperaban turno para subir al observatorio y adentro otras se retrataban en el lobby del edifico ante dos sólidos y altísimos árboles de navidad. Entré por una de las puertas laterales y uno de los guardias con uniforme grandilocuente me indicó que para ir al piso 51 debía seguir derecho, luego presentar mi Social Security a una de las personas que esperaba en uno de los pasos camino al ascensor y someterme al detector de metales.

Me recibió un afroamericano, también uniformado, ya camino a ser anciano y me forzó a recordar que Dustin Hoffman había dicho, en Europa, que allá hay mucha más consideración con el envejecer y con el anciano que en Estados Unidos. Cierto, pero aquí la vida laboral de las personas se extiende más, casi hasta el límite del vigor. 

Es que aparte de la edad reglamentaria para jubilarse aquí buscan otros trabajos o quehaceres, cómo los dos adultos mayores -anciano es casi una mala palabra aquí-  representantes de Weehaken Citizens for Peace, que un día antes, en la orilla del rido Hudson que corresponde a Nueva Jersey, portaban carteles con !Out Now! y !Honk for Peace!

Y el uniformado afroamericano apenas me vio me dijo !Welcome to The Empire State! con una sonrisa iluminándole el rostro que me conmovió hasta los cimientos del espíritu.

Huelga decir que soy lo que se llama un tipo que, exteriormente, se conmueve poco. Mejor dicho soy de los que se rien más para sí mismo que para el resto, lloró sólo para mí, canto para las cuatro paredes de mi vivienda, sin testigos y, además, bailo poco.

Pero el  !Wellcome to  The Empire State! estaba dicho no como una frase convencional del buenos días - tengo 45 años y ya sé distinguir-  que uno dice a todos y a ninguno cuando entra a una oficina y los que quieren contestar lo hacen con una sonrisa de circunstancias, cómo me ocurrió luego en la recepción del piso 51, con dos jóvenes amabilísimas. 

Esta era una frase dicha desde el fondo del corazón. Sentí como cuando uno lee algo que está escrito con pasión. Como quería Nietzsche cuando  decía que sólo amaba aquello que alguien escribe con su sangre, que es escribir con el alma: Escribe tu con tu sangre y verás que la sangre es espíritu (Así Habló Zarathustra). O como cuando alguien encuentra una pintura que le conmueve porque ha sido pintada desde las entrañas. Cómo cuando Vincent Van Goh le dijo a Paul Gaughin: Maestro enséñeme a pintar como usted, usted pinta con el falo.

Me retiraba sin verle una vez más el rostro al anciano afroamericano. Más al registrar mi maletín  encontré que me había olvidado el caparazón del flash, el socorrido bounce, de la cámara fotográfica, en la oficina del contador Jeffrey Segall a quien le fui a tomar unas fotos para el anuncio de un periódico. 

Tomé el camino de regreso y nuevamente tuve que pasar por el registro de los rayos x, allí me volví a encontrar con el anciano afroamericano quien me dijo, sereno y sin la cara de sospecha que le ponen a uno en otros lados: -Tu acabas de subir. !Welcome to The Empire State!  

El !Welcome...! tenía la misma fuerza sísmica del primero.

Este es un hombre, pensé, que todas las mañanas al levantarse se dice a sí mismo !Trabajo en el Empire State!.

El mismo orgullo que se siente al decir !Vivo en New York!, ...pese a los Madoff.

Thursday, December 04, 2008

Del Español a las Urnas

por: Gery Vereau

No debería ya llamar la atención que Bill Richardson se dirigiera a la nación en inglés y en español, en Chicago, una vez propuesto como Secretario de Comercio por el presidente electo Barack Obama. Es una práctica que se está haciendo común en los Estados Unidos de Norteamérica.

Pocas horas más tarde los mismo hacían, en español e inglés, al otro extremo de los Estados Unidos, en la ciudad de Passaic, cuando el senador por Nueva Jersey, el cubano-americano Robert ¨Bob¨ Menendez, juramentaba a Alex Blanco, el primer dominicano electo cómo alcalde en la ciudad de Passaic. (ver la foto adjunta)

Por la misma razón el alcalde de Nueva York, Michel Bloomberg, ha decidido tomar clases particulares de español, desde hace un buen tiempo.

Pero ya los periódicos han gastado mucha tinta hablando de la fuerza del español en estas tierras. ¿En realidad el español avanza?, ¿No será que todo nada más que nueces haciendo ruído? ¿No será que són sólo eso:palabras que se pronuncian al viento?

Quien mejor ha hablado del asunto, a calzon quitado, es Eduardo Lago, director del Instituto Cervantes de Nueva York, en una columna que lleva el sugestivo título de ¨Seis tesis sobre el español en Estados Unidos¨ ( 28/11/ 2008. El País, España).

Lago no se queda corto. El español es una lengua materna a la vez que lengua extranjera. Desde 1848, cuando se firma el tratado Guadalupe-Hidalgo, millones de hispanohablantes se convierten en americanos.

También es un país bilingue y bicultural, como consecuencia de la reciente dispersión de la población latinoamericana por todo el territorio americano, fenómeno nuevo en la última década.

Luego sostiene que la confluencia simultánea de distintas comunidades latinoamericanas, que no renuncían a su identidad, da lugar a un nuevo hecho: descubrirse latinos en Estados Unidos (paradojas de la historia, el sueño de la identidad latinoamericana abrazado por Bolivar camina a hacerce realidad, a nivel cultural, en la América norteña)

En algún momento del siglo XXI Estados Unidos, será el país con mayor número de hispanohablantes, de acuerdo a las proyecciones demográficas, -y aquí viene la audacía de la visión de Eduardo Lago- y se producirá un desplazamiento del centro de gravedad no sólo del idioma español sino que será escenario de una cultura de signo pan hispánico y se afianzará como productor de cultura latina, con la singularidad que lo hará en inglés y español.

También observa que existe en los latinos con acceso a educación superior, sin desmedro del uso del inglés, un movimiento para preservar el uso del español y en consecuencia un orgullo de sus raíces latinas, claro indicio del español como territorio de afirmación y resistencia.

Y, finalmente, habla de la cristalización de un nuevo tipo de español,una nueva variedad linguistica del idioma, aunque se queda corto en la medida de éste porque escapa del español chicano del que habla Octavio Paz o del spanglish y pone como ejemplo y no modelo al español de CNN (la linguísta Martha Hildebrandt pergeñó un diccionario de un español ¨neutral¨ para el entendimiento general)

Pero también hay que señalar, digo yo, un hecho nuevo, manifestado cristalinamente en las elecciones últimas que eligieron al presidente Barack Obama: la irupción de la fuerza electoral latina en el escenario político norteamericano.

Para los más entusiastas es un volcán para otros, los minimizadores, apenas es un geiser que se apagará pronto. Para todos será, que duda cabe ya, una luz que se ha prendido y que ya no se apagará, sople como sople el viento.

Si bien es cierto que aún la gran mayoría latina no vota en las elecciones municipales, como si sucede en ciertas partes de Europa que los residentes no naturalizados participan con su voto eligiendo al vecino que gobernará su ciudad y sus ilusiones, no es menos cierto que su masiva presencia en las urnas, el 6 de noviembre último, le ha dado carta de ciudadanía política al español y su usuario: el latino.

Esto se manifiesta en la elección de Bill Richardson cómo Secretario de Comercio, más ¿acaso el actual Secretario de Comercio, Carlos M.Gutierrez, no habla español y es cubano de nacimiento?

La circunstancia es distinta. Obama quiere que las diversidades que conviven en Estados Unidos, él mismo es signo y señal de esa diversidad, se manifiesten en el gabinete y en el accionar de su administración. La mujer, el latino y el afroamericano -ya hablé de eso en una columna anterior- son manifestación de esa condición.

Y que Bill Richardson no tenga ninguna ligazón manifiesta con la maquinaria demócrata o con el stablihsment de Washington hace de él, muy por encima de su endoso decidido a la postulación del entonces candidato Barack Obama, un representante latino en el gabinete, que podrá, sopesando las circunstancias y el momento adecuado, empujar políticas favorables para la mayoría silenciosa de latinos que esperan por su lugar en la sociedad norteamericana. Cosa que, hay que decirlo sin miedo, también procuró, en su momento, Carlos Gutierrez.

La conclusión podria ser que, en efecto, hay avance del español y que es más lento lo que se llama en spanglish el ¨empoderamiento¨ de la comunidad latina.

Aún no hay suficientes jueces latinos, tampoco suficientes oficiales electos a nivel ciudad, el número de senadores estatales es bajo en comparación a la demografía latina al igual que congresistas faltan y apenas hay tres senadores latinos en el Capitolio.

Aún así, las cosas ya empezaron a cambiar.



Friday, November 21, 2008

Vargas Llosa y los libros malditos

por: Gery Vereau
Soy peruano, pero debo a Nueva York las pocas oportunidades que tuve de ver en persona a Mario Vargas LLosa. La mayoria de las veces en su ropaje literario -aún no sé si es posible hacer la disección- y muy pocas veces en su ropaje político.

Casi todos los artistas o escritores suelen decir que les gusta Nueva York porque aquí, a diferencia de sus países, disfrutan del tibio ropaje del anonimato. Con Mario Vargas LLosa es distinto, al menos en el mundo latino de Nueva York, porque voluntaria o involuntariamente la figura de ese señor elegante, alto, siempre de traje, que te mira fijamente cuando habla contigo o te firma un libro, es reconocido por latinos de todos los pelajes: sus admiradores y sus adversarios que lo leen y niegan que lo hacen pero que, como se dice en peruano, rajan de él en público.

La primera vez que lo vi, fue en el Centro de Graduados de la Universidad de Nueva York, donde presentaba su magnífica novela La Fiesta del Chivo. Me acerqué con una edición peruana, de aquellas ediciones rústicas que se lanzaron con un sello, a menor precio, para sacarle la vuelta a la piratería, y estampó su firma sin miramientos en el pobre libro que llevaba sobre sí los rigores de lecturas en trenes, buses, desayunos derramados y anotaciones inescrupulosas en su cuerpo. Meses más tarde me dí cuenta que pesaba una maldición sobre los libros de MVLL que llegaban a mis manos.

La segunda vez que lo ví fue una sorpresa. Presentaban La Fiesta del Chivo, en la adaptación teatral del colombiano Jorge Alí Triana en el teatro Repertorio español y, sin previo aviso, se presentó Vargas LLosa junto al director colombiano. En sus palabras, cuando refirió que en la época de Trujillo en República Dominicana habían madres que entregaban a su hijas como una ofrenda para que las hagan mujeres, descubrí que habían realidades que resultan difíciles, pero no imposible como lo demuestra la novela, de llevar a las ficciones. Pero nada de eso me anunciaba la maldición.

La tercera vez que lo ví fue en America´s Society, en Manhattan también, donde recibía una proclama de la institución. Yo cubría el evento para un periódico local. Texto y foto fue la comisión que recibí. Al salir Vargas LLosa en compañía de su esposa Patricia y el entonces representante de España ante las Naciones Unidas y su esposa, se abrió la puerta y una fuerte ráfaga de viento misterioso agitó las cabellera, las gabardinas, los trajes y abrigos de todos ellos. Disparé el obturador y ...click perennicé una imágen con una aura de ciudad gótica. No quise ver en ello ningún designio fatal.

La cuarta vez que lo ví me firmó su novela ¨El Paraiso en la otra esquina¨en la que relata la vida extraordinaria de la feminista Flora Tristán y el aprendizaje artístico y la vida de un ex-corredor de bolsa ganado para el arte: Paul Gauguin, conocido como ¨El peruano salvaje¨, sobrino de Flora.
Lo que pasó es que el libro, que tenía la firma de MVLL y muchas anotaciones que hacían un mapa de las emociones, sorpresas y citas o diálogos que me habían impresionado y que solía releer, lo presté a una amiga y, cuando la amistad amenguó resulta que el libro no me fue devuelto.

Desde ese libro me comenzé a dar cuenta que una maldición -sólo a mí me tocó por lo visto- pesaba sobre los libros de MVLL que llegaban a mis manos.

Eso lo comprobé ya, cuando compré la novela del amor masoquista que es ¨Travesuras de una niña mala¨ que, como ustedes saben, trata del amor imposible de Ricardo con una limeña avispada que se involucra con personajes de mucho mundo y dinero que la hacen vivir, sufrir también, la vida opulenta (y falsa) que ella creía que se merecía, mientras su amor peruano sufre por ella y le sirve de refugio entre aventura y aventura. El New York Times comparó ésta novela con Madame Bovary, de Gustave Flaubert. Llevado por mi entusiasmo presté el libro a una amiga que vivia una experiencia de amor masoquista, no del que pegan, sino del que ama a pesar de los desprecios, desplantes y cuernos varios, para ver si así se redimía. Ella sencillamente no me lo devolvió y perdí el libro y su amistad. Nunca más me respondió el teléfono

Debo decir que ese dicho que sostiene que ¨prestar un libro es una necedad pero mas necio es el que lo devuelve que el que lo presta¨ no venía al caso porque todos los libros que había prestado siempre me habían sido devueltos.

Rememorando el caso, lo mismo me pasó con la Fiesta del Chivo, que lo presté y me lo devolvieron por correo, más nunca llegó a mis manos. Que consté -y lo constaté- que me lo enviaron por correo certificado y para mayor certeza me enseñaron la constancia del envío.

No he contado que otro libro de MVLL que traje de Perú fue¨La Guerra del Fin del Mundo¨, acerca de la rebelión de los Canudos cuyo líder es célebre porque propone abolir la Ley de la Gravedad por decreto en el Brasil, y junto con él vino una edición faccimilar de las obras completas de César Vallejo, éste libro, obviamente más caro y con empaste de lujo, lo presté y si me lo devolvieron.

Una amiga me pidó prestado ¨La Guerra...¨ y al cabo del tiempo me juraba y rejuraba que me lo había entregado con un amigo que dijo que iba de parte mía, me dió el nombre incluso (pero el ya había muerto en el Perú) hora y fecha. Me ofreció pagarlo -como caballero no acepté- pero estaba segurísima que el difunto se había aparecido a pedirle el libro.

Recuerdo también que me enviaron del Perú, en edición pirata, el libro de MVLL sobre Victor Hugo: La Tentación de lo Imposible. Un viernes del año 2005, año en que se publicó, tomé un bus de Nueva York para Paterson, en la bolsa cargaba ese libro más ¨Memorias de mis Putas Tristes¨ de Gabriel García Márquez. Me puse a leer el primero para aprovechar los 35 ó 40 minutos del viaje y una viejecita inocente, creo que su hija era lectora de MVLL, me lo pidió prestado solamente para anotar el nombre. En eso el vehículo -era un bus hispano no del NJ Transit por eso se toman ciertas libertades- nos dice que tenemos que pasar a otro bus porque tenía insuficientes pasajeros y no le salía a cuenta viajar así . ¿ Y que creen? la viejecita se quedó dentro seguramente para retornar adonde partió. Cuando reaccioné ya era tarde, se había ido.. con mi libro.

No les cuento porqué la novela ¨Conversación en la Catedral¨ la tuve que comprar por segunda vez. Pero de ahora en adelante he jurado no prestar jamás ningún libro de Mario Vargas LLosa a nadie, salvo claro que mis hijas me lo pidan.

Tuesday, November 11, 2008

Las Claves de Obama

No se preocupe si Wall Street no respondió inmediatamente con el mismo entusiasmo que el común de los norteamericanos y el mundo entero recibió el triunfo de Barack Obama, el primer presidente afroamericano de la historia de los Estados Unidos de Norteamérica. Ya se darán cuenta de que algo cambió.

No los culpo. Ni las más desaforada ficción pudo, en el pasado, imaginarse que un afroamericano podría ser electo presidente de los Estados Unidos. Prueba de ello es que el presidente negro de la novela The Man de Irving Wallace, del que se hizo una película, en 1972, con James Earl Jones, resultó en el salón oval por, digamos, descarte luego de que el vicepresidente no pudo asumir y le tocó el puesto al vocero del Senado, un senador de color.

Años más tarde, en 1998, Morgan Freeman interpreta por primera vez a un presidente negro (Tom Beck) que gana su puesto en las urnas. A él le toca en suerte enfrentarse a un cometa gigante, en el thriller ¨Deep Impact". Con lo que se comprueba que la ficción siempre va por delante de la realidad.

Ahora ha llegado ese tiempo.

Pero Obama tiene los pies bien puestos en la tierra. Tiene una personalidad sin complejos del tipo ¨soy un afroamericano al que la sociedad no le ha dado oportunidades¨ porque ha sabido tomar las oportunidades y llegar a una de las mejores universidades. ¿acaso no recuerdan que dijo que no quería ser un símbolo (de las reinvindicaciones de la raza negra) sino Presidente de los Estados Unidos?

Y es decidido. Al nombrar como jefe de gabinete a un ¨duro¨como Rahm Emanuel demuestra que no será tibio. De ese modo saca de su aura la sombra de un gobierno a lo Jimmy Carter.

También que tiene reflejos rápidos y no la indecisión de Bill Clinton, cuyos secretarios (ministros) no tuvieron tiempo para conocer sus carteras por haber sido nombrados a última hora.

Tampoco va a ser un gobierno ¨racial¨ ni ¨Izquierdista¨. Latinos como Fernando Peña, Antonio R. Villaraigosa, Bill Richardson; blancos y billonarios como Jon Corzine, Warren Buffet, tecnócratas como Paul Vocker, ninguno de ellos sospechoso de extremismos, están asesorando o esperando su llamado.

Todos quieren, queremos, ser parte de esta historia. Quizá la bella Beyonce, que canceló un concierto en el Japón para quedarse aquí a vivir la euforia del triunfo, es la que mejor resume éste momento cuando dijo ¨que Obama me pida lo que quiera. Si me pide que sea voluntaria o que cante en la inauguración de su mandato lo haré inmediatamente ¨

Y la economía va a tener un nuevo rumbo. Si es cierto que los demócratas favorecen la economía basada en la tecnología y los repúblicanos a la industria en base al petroleo y el acero, la presencia cercana a Barack Obama de Erc E Schimdt, Director ejecutivo de Google, y Sonal Sahah también de Google. confirma ello.

Tal vez Obama planea llevar nuevamente a EEUU a ocupar el primer lugar en el mundo tecnológico. No perdamos de vista esto: la demanda agregada se compone cada vez más de pequeños objetos de consumo. Producir un ipod es más rentable que una pesada Chevrolet.

Como para que no quepa duda de ésto el equipo de Obama ha lanzado al mundo cibernético la web www.change.gov.

¿Y los latinos qué?
Hemos salido a las urnas en un número nunca antes visto en la historia, lo mismo que los jóvenes y los afroamericanos. Pero, allí no queda todo.

Estos tres sectores son una reserva y un potencial de energía y talento que, esperan ser incorporados plenamente a la sociedad americana. Ellos pueden ser un factor movilizador de la economía, la sociedad y el entusiasmo en esa tarea de llevar más lejos a los Estados Unidos.

¿Cómo hacerlo?. Esa es una pregunta que se debe estar haciendo el Presidente Barack Obama.

Sunday, November 02, 2008

Un Presidente Global

Por: Gery Vereau

El tema de la inmigracion, caro a nuestra comunidad, perdió impulso conforme la campaña presidencial actual avanzó. El mensaje implícito es éste: primero hay que arreglar la economía y después nos ocupamos de la inmigración.

La verdad es que, al menos por ahora, las arterias que amenazan paralizar el corazón de la actual sociedad no dependen del afán de ganancia o provecho económico sino de la confianza. Hablando en cristiano es un asunto sicológico antes que un asunto material. Y de ello dependen nuestros puestos de trabajo de hoy y de mañana.

De ello hablaron recién en el Centro de Graduados de la Universidad de Nueva York, Hernando de Soto (El Misterio del Capital) cuando habló de las reglas de la ¨bursatilización¨ donde nadie sabe donde estan los activos de la bolsa de valores porque no hay registros ni reglas de traslado por lo que no se sabe cuanta propiedad impagable tiene cada banco y como consecuencia cada uno desconfia del otro; y el premio Nóbel de Economía Joseph Stiglitz, cuando habló de que la desregulación del mercado financiero, léase descontrol de cómo se compra y se vende acciones de las empresas, es el meollo de la crisis actual.

Todo ello va al mismo hoyo: hay crisis de confianza. La prueba es que los inversionistas no respaldaron el plan de rescate financiero de la administración actual y la bolsa entro en un carrousel irregular de caídas profundas y picos leves, del cúal hasta hoy no se puede salir.

Es por ello que el próximo presidente de los Estados Unidos, el principal país consumidor del mundo, el emisor de la moneda de referencia en los mercados mundiales, el monitoreador de las relaciones internacionales, el primer productor de entretenimiento, el número uno en productividad, debe ser alguien capaz de capitanear el capitalismo del entusiasmo.

Debe ser quien del último rincón de la China al esquivo recodo campesino del Brasil, de la selva más urbana del Africa a las playas de Oceanía, del elegante bistro parisino al último suburbio neoyorquino encarne un propósito impulsador. Debe ser un presidente para una era global. Debe ser un Flautista de Hamelin a la inversa, debe encantar a las gentes para llevarlas a un nuevo horizonte de progreso.

Hacia lo que los hombres, a falta de una palabra más luminosa, hemos venido en llamar esperanza. Quien encarne eso ganará la presidencia de los Estados Unidos y más vale que sea en buena lid.

Y,antes de terminar, hay algo que no quiero dejar para la próxima columna.

Cualquiera sea el resultado, estas habran sido unas elecciones excepcionales porque se han presentado todas las opciones históricas y sociales que conviven en el maistream.

Se presentó un latino cómo Bill Richardson, gobernador de Nuevo México y ex-Secretario de Energía; una mujer, la senadora por Nueva York Hillary Clinton; una persona de color como el senador Barack Obama, todos ellos junto a un veterano de guerra, nacido fuera de las fronteras de EEUU, en la zona del Canal de Panamá, el senador Jon McCain.


Es cómo si la sociedad americana haya decidido hechar al ruedo sus mejores cartas - porque todos ellos los nombrados son figuras excepcionales- para luego someter a prueba su inteligencia. habilidad, fuerza y fortaleza en el fuego de la campaña electoral, como la espada que prueba su nobleza y firmeza en el yunque.

De manera que podemos decir que somos testigos de un momento excepcional, de tránsito, en la vida de los Estados Unidos y del Mundo porque después de éstas elecciones nada será como antes.

Sunday, October 19, 2008

Elecciones USA: El Efecto Bradley no funciona siempre

Deberíamos decir como Joe Wurzelbacher, el fontanero americano convertido en estrella mediática en razón de ser el personaje principal del penultimo debate presidencial Obama-MacCain y descubierto republicano posteriormente, que por quién se vota importa solamente al elector y al botón que oprime en la cabina del voto.
Llamé al editor de un periódico hispano de New Jersey y me dijo “en mi opinión personal, ni Obama ni McCain, merecen ganar, porque no ofrecen nada novedoso”.
Pero yo creo que debemos elegir a alguien. De lo contrario esa actitud se convierte en una escurridiza manera de olvidarse que si no sabemos elegir o si elegimos mal tendremos más o menos impuestos, más o menos créditos para empresas de minorías, más o menos clases de ingles para inmigrantes, más o menos cobertura de salud, en suma más o menos oportunidades de progresar.
Claro el amigo Joe es inteligente y cauto, como mi amigo editor, pues ambos hablan a título personal. Ambos, sin duda, no quieren lo que se llama meter las manos al fuego. !No quieren quemarsel
Yo, entonces, para ponerme a tono, tampoco diré por quién voy a votar o por quien votaría, eso me deja en libertad para hablar de algo que rebasa toda razón. Me refiero a lo que un amigo, publicista prominente de una cadena de periódicos hispana, me decía el viernes pasado: que Obama no ganaba debido al llamado Efecto Bradley.
Sucede que bajo ésta casi teoría, los votantes en los Estados Unidos de Norteamérica le podrían mentir a los encuestadores. En el momento que una llamada telefónica de una encuestadora le pregunta al elector registrado por quién va a votar la respuesta que recibe, por ejemplo, es !votaré por Obama!, pero, pero, el elector no puede ser sincero porque no quiere ser considerado un o una racista y decirle, por ejemplo que es demócrata pero que no quiere votar por Obama porque tiene el color que nunca pasa de moda entre las damas neoyorquinas: negro.
El tema fue tratado en los últimos días de setiembre en la Columna On Language, del columnista del New York Times, William Safire, uno de mis columnistas preferidos, y ha corrido mucho mundo desde esa fecha.
Todo se origina en 1982 en California cuando el alcalde Tom Bradley, el primer alcalde negro de Los Angeles, decide postular a gobernador y las encuestas lo daban por seguro ganador frente al republicano George Deukmejian. Finalmente y contra toda encuesta Bradley Pierde por un márgen de 1,2 puntos. La historia parece repetirse con el alcalde David Dinkins, negro también, que gana las elecciones de la alcaldía de Nueva York, en 1982, con un dígito de ventaja cuando en realidad las encuestas le daban dos dígitos.
Ahora bien, se está dando al término “efecto”, el Efecto Bradley en éste caso, la categoría de ley o de axioma o de regla, sabiendo que esas cosas solo dán en las matemáticas o en la física y en la química pero no en los asuntos de las sociedades personas o de las comunidades.
Si esto fuera cierto Anthony Williams en Washington cómo David Dinkins en Nueva York no hubieran sido alcaldes y tampoco hubieran accedido a cargos públicos los tres negros que han sido electos senadores: Edward W. Brooke (R-Massachusetts), 1967-1979; Carol Moseley-Braun (D-Illinois), 1993-1999 y Barack Obama (D-Illinois), 2005-
Y Douglas Wilder fue electo Gobernador de Virginia in 1989, siete años después de que Tom Bradley perdiera en California. También Massachusetts, cerca, en el año 2006, eligió como su gobernador a Deval Patrick.
O sea que por dos o tres casos en los que el efecto Bradley funcionó hay siete casos en los que el Efecto Bradley no dio en el clavo.
Pareciera que, en éste momento, el Efecto Bradley no es más que la justificación seudocientífica de un rumor sembrado o regado en las calles que un negro no puede ser Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica porque….
Nada hay mas anacrónico que el racismo, todas las teorías subre la superioridad racial han muerto y quienes, cómo Hitler, la pusieron en práctica solamente trajeron dolor y muerte al mundo. Eso sería permitir que entren por las ventanas de nuestras casas vientos medievales y oscurantistas.
Si gana McCain que su triunfo no se vea ensombrecido. No sería legítimo su triunfo si lo obtuviera caminando sobre las brazas del racismo. Si gana Obama que sea por sus credenciales como gobernante y no porque es fruto de una campaña antiracista.
Importa mucho que nada opaque el triunfo de cualquiera de ellos para que les permita salir a dar la cara al mundo a anunciarle que Estados Unidos inicia una nueva era.
Dicho esto, vote porquien ofrezca hacer de los Estados Unidos un mejor lugar para vivir no por racismo o antiracismo.